No hay duda que el E-Commerce será el rey en el año 2020, pues el comercio electrónico aumentó un 14% mientras que las ventas físicas, han tenido una leve caída de – 3.5% durante el mismo periodo. Claramente nos está mostrando un camino hacia las plataformas digitales con intención de compra.  

2020 es un excelente momento para ir creando ese espacio en internet para poder vender tus productos físicos o digitales. Eso ya lo sabemos, pero el tema central al que va este artículo, es un poco más sobre lo que se espera con  el E-commerce en la próxima década. 

¿Cuál es el futuro del comercio físico? Para responder esta pregunta, vamos a contar una historia del futuro cercano para entender un poco el desarrollo de lo que se avecina con E-commerce.

Para empezar en la próxima década viviremos sumergidos en millones de sensores recolectando data / información en tiempo real, impulsados por inteligencia artificial. 

Bueno vamos a la historia. 

Es abril de 2026, un día frió y lluvioso en Detroit. Se supone que debes encontrarte con tu madre para el almuerzo, pero olvidaste tu chaqueta. Mientras vas en el Uber autónomo, una búsqueda rápida en Internet te muestra nuevas chaquetas de cuero veganas ecológicas de las que has oído hablar tanto. Un cuero cultivado a partir de células madre, sin sacrificar vacas.

Presionas clic en el botón comprar y guardas en el teléfono. La Inteligencia artificial interactúa con su teléfono y redirige automáticamente su taxi sin conductor hacía la tienda.

En este lugar, hay todavía empleados humanos. Y una mujer llamada Roscia le entrega la chaqueta de cuero vegano.    

La chaqueta se ajusta perfectamente, lo cual no es una sorpresa. Hace un par de meses usaste el sensor de tu teléfono para mapear tu cuerpo con precisión. La mayoría de los zapatos tienen sensores de peso. Por lo que si hay un cambio en tu cuerpo el sensor mapea de nuevo tu cuerpo y lo ajusta automáticamente.       

Tampoco es necesario esperar para pagar el producto. Una variedad de cámaras y sensores rastrean tu cara, y el pago se deduce instantáneamente de tu cuenta bancaria o criptomoneda preferida. 

Además, debido a que estos sensores saben que es su primer visita a la tienda, intentarán tentarlo para una segunda compra enviando un cupón de descuento del 25% en su próxima compra. 

Mientras se procesa su compra, los sensores integrados al estante donde estaba la chaqueta alertan simultáneamente a la tienda y al instante ordena otra chaqueta al fabricante y alerta al empleado para reponer la chaqueta. 

FIN

Lo interesante de esta historia es que es un escenario no tan lejos. De hecho, el impacto del IoT en nuestro planeta crecerá casi automáticamente a medida que más y más dispositivos se conecten a Internet.

Para el 2025 según una investigación realizada por Mckinsey, se proyecta que IoT tendrá un impacto potencial y lo mejor es que la mayor parte de esta tecnología ¡Ha llegado!

Los cajeros prácticamente no serán necesarios, el pago automático libera las personas de esperar; un ejemplo claro, es que ya esta aquí Amazon Go un supermercado donde todo es automático. Hasta la fecha, Amazon Go tiene 13 tiendas, 4 más en camino y hasta 3.000 nuevas potencialmente planeadas para la construcción en 2021, según un informe de Bloomberg.

Si nos percatamos de todo lo anterior, podemos hacer una clara imagen de la importancia de los sensores combinados con inteligencia artificial para entender patrones que como humanos no somos capaces de percibir en el momento. 

Sensor de Bosch de conducción automatizada

Por ejemplo; Los baños inteligentes proporcionarán consejos de nutrición e hidratación de manera personalizada, las tiendas de ropa con realidad 3d ayudaran a ver como luces la ropa sin probarla. 

Al final nuestros deseos serán una integración constante de sensores con inteligencia artificial que nos ayudarán en nuestra tareas día a día, es así que, viviremos una constante experiencia de compra basada en algoritmos que nos ayudarán a elegir la mejor opción.